Episodio
Daniel Donskoy // Música y literatura
Una libreta para cada arte
Daniel Donskoy se mueve con soltura entre la música, la actuación y la literatura. Sus melodías cobran forma en cuadernos, los personajes comienzan a respirar y las ideas fugaces encuentran un lugar para quedarse
Sr. Donskoy, es usted músico, actor y escritor. ¿Para cuál de sus facetas artísticas utiliza libretas?
A decir verdad, para todas. Para lo que más las utilizo es para mi música. Cuando compongo canciones, tengo que escribirlas a mano en el papel porque el mismo movimiento del lápiz influye en la melodía que me viene a la mente. La caligrafía inspira de algún modo mi manera de entender la musicalidad de la idea.
¿Cómo escribió su libro “Brennen”?
El libro en sí está escrito en el ordenador, pero todo el proceso anterior y posterior tuvo lugar a mano. Para la historia, estuve revisando viejas notas, diarios y cartas. Cuando las partes del manuscrito iban tomando forma, las imprimía y añadía comentarios a mano. Luego, durante la revisión, copiaba mis anotaciones en cuadernos.
¿Qué importancia tienen las libretas para usted?
Siempre llevo al menos una conmigo. A veces oigo en la calle una frase y la anoto inmediatamente. En mi escritorio tengo varios cuadernos para distintos fines: uno para música, uno para escribir y uno para la organización.

Cuando compongo canciones, tengo que escribirlas a mano en el papel. El movimiento del lápiz influye en la melodía.”
¿Por qué no utiliza ninguna aplicación?
Mi problema con Notes u otras aplicaciones es que se acumulan demasiadas notas. A veces solo escribo una palabra y enseguida abro la siguiente nota. Es totalmente caótico. Las libretas me ayudan a mantener el orden; en ellas hago también las listas de tareas que tengo para la semana. Me encanta marcar y tachar cosas.
¿Qué puede hacer un lápiz mejor que un smartphone o una tablet?
Mostrar la individualidad de las personas y el momento. Una letra tecleada siempre es igual; sin embargo, la escritura es personal. Puedes ver cuál era tu estado de ánimo, si estabas estresado o relajado. Todo el contexto se refleja en la forma de escribir.
¿Qué pueden hacer mejor los dispositivos digitales?
Lo digital es mejor para comunicarse, para compartir mensajes y notas.
Esta conexión de la cabeza con la mano y con el papel es mejor que cualquier dispositivo digital. Lo que escribo a mano se queda grabado de forma diferente.”
¿Se diferencian sus textos manuscritos de los digitales?
Desde luego. Lo que escribo a mano es más auténtico porque lo escribo solo para mí. Cuando escribo con el teclado, pienso en comunicación, y eso hace que los textos sean automáticamente distintos.
¿Toma notas también para su trabajo como actor?
Sí. Lo imprimo todo, porque odio tener que leer las cosas en una pantalla. Todavía me gusta leer libros normales, necesito papel. Cuando trabajo en los guiones, anoto los ritmos en las líneas y marco cuando hay cambios en el estado de ánimo o en el tono. Mis guiones son un desastre, están llenos de notas y dibujos por todas partes.
¿Qué importancia tiene para usted el material? ¿Los colores? ¿El papel?
No tengo ninguna preferencia especial. Uso cuadernos pequeños, pero también cuadernos grandes encuadernados en cuero. Lo importante es tener papel y lápiz.
¿Bolígrafo o lápiz?
Me gustan los bolígrafos que se pueden borrar. Lo mejor de los dos mundos.
¿Con líneas, cuadriculado o en blanco?
Con líneas. Si no, acabo escribiendo en diagonal.
¿Llega hasta el final de una libreta antes de empezar una nueva?
No, siempre uso varias a la vez. Empiezo por el principio, escribo un tercio, luego abro la libreta por atrás y sigo escribiendo. Al final hay rellenado un tercio por delante y otro tercio por detrás, y no hago más que pasar las páginas de un lado a otro. Tarde o temprano me compro una nueva. Una libreta sin estrenar hace que me sienta bajo presión, como si tuviera que escribir mucho en ella. Me gustan los cuadernos viejos. Todavía conservo mi primer cuaderno de canciones con las primeras letras que escribí. Me encanta leer lo que pensaba hace 14 años.
¿Guarda entonces sus libretas?
En realidad, sí. Pero hubo un incendio en casa y muchas se quemaron. Todavía conservo las más antiguas; las tengo guardadas en el sótano de mi madre.
¿Qué pasa cuando vuelve a leer sus viejas notas?
Recuerdo cómo me sentía al escribirlas. Ya he mencionado que para escribir mi libro, revisé mis viejos diarios y, gracias a las notas que dejé, pude saber lo que sentía en ese momento. Eso me ha ayudado a describir mejor estas emociones en el libro. El acto de escribir a mano ayuda a reflexionar. Y, con el tiempo, contribuye a que la memoria sea más rica y auténtica.

Daniel Donskoy
Daniel Donskoy, 36 años, es un actor, músico, director y autor alemán. Donskoy nació en Rusia en 1990. Poco después de su nacimiento, su familia emigró a Berlín (su madre es de origen ucraniano y su padre de origen ruso). Pasó su infancia y juventud en Berlín y, a partir de en 2002, en Tel Aviv donde vivió con su madre. Con 18 años, Donskoy regresó a Berlín y estuvo trabajando como barman y modelo. Entre 2011 y 2014 realizó una formación en interpretación y teatro musical en la Arts Educational School de Londres y cursó un semestre en el Instituto Lee Strasberg en Nueva York. Posteriormente, Donskoy tuvo una carrera exitosa en musicales en Londres y, desde 2016, ha intervenido en producciones televisivas, películas y series como “Victoria”, “The Crown” y “Strike Back”. Desde febrero del 2019 participa en la serie policiaca alemana “Tatort” junto a Maria Furtwängler donde interpreta al médico forense Nick Schmitz. Ese mismo año, Donskoy publicó su primer sencillo, al que le siguieron otros álbumes. Su programa de entrevistas “Freitagnacht Jews” (mediateca de ARD y WDR) recibió el premio Grimme en 2022. En otoño de 2025 se publicó su primera novela “Brennen”. Daniel Donskoy vive en Londres desde 2019.
Author Mirna Funk
Mirna Funk es escritora y ensayista. Escribe sobre temas relacionados con la cultura, la política y la vida judía. Sus novelas y ensayos combinan una gran agudeza analítica con un claro estilo literario. Además de su trabajo como autora, también dirige seminarios y coordina proyectos internacionales. Funk vive y trabaja en Berlín y Tel Aviv.











